Carta a los periodistas que están por venir


La esquina de Lilith

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En septiembre, quizás un poco después, entrará a las redacciones una nueva generación de periodistas. No son nuestros hijos, pero los hemos visto nacer, gatear, querer caminar con pies propios, caerse, levantarse, caerse otra vez, e insistir como si nunca hubieran probado a qué sabe el piso en el equilibro milagroso de la postura erguida.

Entran, justo ahora, en medio de un escenario complejo. Es fácil desilusionarse, les advierto: tenemos, me atrevo a asegurar, el peor salario de todas las profesiones de las muchas que perviven en Cuba, y tantas trabas, sermones, insistencias, incoherencias y temores de otros arriba que, por momentos, será difícil respirar.

Lo primero que les espera es la comprobación práctica y dolorosa de que no saben nada. Me pasó, les pasó a los que vinieron después y seguramente les pasará a ustedes. No hay mejor escuela de periodismo que el ejercicio del periodismo, donde la técnica…

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SI NOS GUARECEMOS EN EL PESIMISMO FRACASAMOS — Camaguebaxcuba, Blog del Periodista y Escritor Lázaro David Najarro Pujol


Por definición, el pesimismo es la tendencia a ver y juzgar las cosas en su aspecto más negativo, o más desfavorable. Tal vez a considerar la historia SIEMPRE fue así y, casi por Ley, así continuará. Un cuasi sinónimo de “no vale la pena” o “no te esfuerces que el resultado será igual de malo”…

a través de SI NOS GUARECEMOS EN EL PESIMISMO FRACASAMOS — Camaguebaxcuba, Blog del Periodista y Escritor Lázaro David Najarro Pujol

EL QUINTETO CRIOLLO Y LA JORNADA CUCALAMBEANA —


Este año participaremos en la 48 Jornada Internacional cucalambeana, por tal motivo viajaremos el próximo miércoles 29 de Junio sobre la una de la tarde hacia las Tunas, allí tendremos varias presentaciones en “El Cornito” y en otras áreas dentro de la ciudad a las que asiste numeroso público seguidor de la música de nuestros […]

a través de EL QUINTETO CRIOLLO Y LA JORNADA CUCALAMBEANA —


Machismo v/s boxeo femenino. Las mujeres son favoritas Autor: Mayli Estévez y Carlos Alejandro Rodríguez Fotos: Yariel Valdés González Fecha: 14 de Junio de 2016 Varias estudiantes de la Eide provincial de Villa Clara anhelan insertarse en el sistema oficial del boxeo cubano. Aunque hasta ahora ninguna de ellas puede matricular esa disciplina deportiva, accedieron a ponerse los guantes frente a nuestra cámara. Foto de Yariel Valdés González En la actualidad parece que las mujeres alcanzaron todos sus derechos. Sin embargo, en Cuba todavía persisten prejuicios machistas que limitan el desarrollo justo de las mujeres. Y quizás en el deporte, más que en otros ámbitos de la vida, el sexismo haya encontrado uno de sus últimos refugios. Por eso, Alma Mater intenta rebatir los argumentos con que se niega la práctica oficial del boxeo femenino en la Isla. ¿Quién tiene la potestad para detener a las mujeres? ¿Quién, en cualquiera que sea su posición de poder, tiene el derecho para decidir sobre ellas? ¿Quién puede advertirles «hasta aquí», «ni un paso más»? Nadie debe, o nadie debería. Sin embargo, en pleno siglo XXI hay quienes atan el desarrollo de las mujeres mientras recurren, atávicamente, a los mismos prejuicios biológicos y patriarcales del machismo universal. Que «son más débiles», que «son o deben ser más hermosas y sensibles», que «tienen que ser protegidas»… por los hombres. En el caso específico del deporte, por ejemplo, hace muchos años que ellas anhelan insertarse en las competiciones de alto nivel que les estaban —o están— vedadas por su condición de género. En el boxeo, práctica deportiva «masculina» por excelencia, ni siquiera pueden acceder de manera generalizada y oficial a los circuitos de entrenamiento, según su aptitud y vocación. En los últimos años la prohibición del boxeo femenino —por ser un deporte «violento, no aconsejable para las mujeres»— ha provocado reacciones antidiscriminatorias en gran parte del mundo. Gracias a la irreverencia lógica de las pugilistas, esa disciplina deportiva fue incluida como categoría oficial en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y en las Olimpiadas de Londres 2012. Y aunque el auge del boxeo femenino sigue un rumbo ascendente, y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 lo refrendarán, numerosos países se resisten a aceptar la disciplina, por prejuicios de género. En Cuba, hasta hoy, el pugilismo femenino no existe como una práctica deportiva oficial. Machismo, al duro y sin guantes A pesar de que las autoridades políticas y deportivas cubanas han alentado en las últimas cinco décadas la participación de la mujer en todas las disciplinas deportivas —judo, taekwondo, kárate, lucha y, más tardíamente, halterofilia—, funcionarios del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) arguyeron últimamente que el boxeo es una práctica «dañina» e «inapropiada» para las mujeres. En 2009, el entonces entrenador principal de la escuadra cubana de boxeo, Pedro Roque, declaró a medios extranjeros que «las mujeres cubanas son para mostrar la belleza de su rostro, no para recibir golpes». Sin embargo, desde 2012 Roque reside en Estados Unidos y tomó a su cargo la dirección técnica de los equipos olímpicos norteamericanos de boxeo, incluido, por supuesto, el conjunto femenino. Hasta las Olimpiadas de Londres 2012 el boxeo era el único deporte exclusivo para hombres. La inclusión de la disciplina deportiva en la lista de los juegos olímpicos suscitó, en ámbitos muy limitados de nuestro país, el debate sobre el acceso de las mujeres a esa práctica. Los analistas más pragmáticos dedujeron enseguida que Cuba, una de las potencias mundiales del boxeo amateur masculino, estaría perdiendo su posición en los medalleros por contar con menos categorías en competencia. De todas maneras, poco antes de la cita estival de Londres, el otrora presidente de la Federación Cubana de Boxeo (FCB), José Barrientos, afirmó que nuestro país no prepararía un elenco boxístico femenino. «No tenemos intención, en estos momentos, de participar en ningún torneo internacional, porque consideramos esta modalidad no apropiada para las mujeres», aseguró el funcionario a la agencia Prensa Latina. Poco después, cuando el taiwanés Ching-KuoWu, presidente de la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (Aiba), abogó en La Habana por que las mujeres pudieran acceder a la práctica oficial de esa disciplina deportiva, el panorama parecía ser otro. En ese entonces el dirigente de la FCB, Alberto Puig de la Barca, aseguró que en la Isla «no estábamos cerrados a la idea, pero que —¡todavía!— se estaba evaluando». Y otra vez, sin falta, el directivo acotó que para los (hombres) cubanos sería «un poco difícil ver a una mujer con los guantes de boxeo puestos». En 2013, Puig de la Barca ya había declarado a medios extranjeros: «No ubicamos —a las mujeres— hoy día con guantes de boxeo. […] Quizás cambiemos de opinión, lo estamos chequeando desde el punto de vista médico, psicológico». Precisamente dos años después, a mediados de 2015, el funcionario modificó su discurso para la cadena norteamericana ESPN: «Sabemos que hay boxeadoras con posibilidades de trascender. […] El día que se decida incorporar el boxeo femenino, tenemos atletas de otros deportes con una preparación física excelente». Aunque es evidente que el discurso de la negación estricta evolucionó al contradictorio «Sí, pero no», hasta hoy los argumentos esgrimidos contra la práctica del boxeo femenino aluden a prejuicios esencialistas, biológicos y machistas. Ninguna investigación psicológica ha demostrado que las mujeres estén menos preparadas que los hombres para practicar el boxeo u otro deporte; ni la ética médica se ha propuesto negar el derecho de las pugilistas a su libre elección. En realidad, hasta ahora, quienes rechazan el boxeo femenino solo defienden el viejo estereotipo que condena a la mujer de manera inevitable a la actitud pasiva y al cultivo de un carácter más sensible por naturaleza. A las ciencias médicas, usadas como arma para negar el derecho de las boxeadoras, solo compete en este caso advertir los riesgos y coadyuvar al perfeccionamiento de los mecanismos de protección corporal ya existentes. Por otro lado, algunas voces en posición intermedia, también desaprueban que las mujeres puedan boxear algún día en Cuba porque resulta este un deporte demasiado «violento» para cualquier sexo. Al respecto, la Dra. Isabel Moya Richard, directora de la Editorial de la Mujer, asegura: «En lo personal no concibo el boxeo como un deporte para los hombres ni para las mujeres. […] Un conteo de protección, donde el atleta está mareado y el público abuchea por una parte y aplaude hasta el delirio por otra, no me parece propio del grado de civilización alcanzado por la humanidad». Sin dudar del razonamiento de la reconocida especialista cubana en temas de género, parece obvio que si toleramos el boxeo masculino también deberíamos aceptar la inclusión de las cubanas en esa disciplina. Y no porque se trate de engrosar una lista de medallas, sino porque la práctica del deporte —de cualquier deporte— es una conquista esencial de la Revolución. Incluso a sabiendas de cierto debate mundial en contra del pugilismo, por tratarse de una disciplina deportiva cuyo objetivo expreso «es la destrucción del cuerpo del enemigo»,1 la no campaña por la aprobación del boxeo femenino implicaría, a su vez, la campaña por la prohibición del boxeo masculino. Sin embargo, como esa opción parece insostenible en Cuba, nada resulta más justo que el hecho de que las mujeres puedan acceder en igualdad de condiciones con los hombres a dicha práctica. En medio del panorama de prohibiciones y medias esperanzas, no se resiste a pasar por alto el punto de vista de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En Villa Clara, por ejemplo, la secretaria provincial de la organización femenina, Briseida Quintero Jiménez, sabe que «el triunfo de la Revolución significó el derecho a la igualdad de todas las mujeres cubanas. Desde entonces ellas pueden lograr ser todo lo que se propongan, sin ninguna limitación». No obstante, ante nuestra inquietud por el acceso de las mujeres a la práctica oficial del boxeo en Cuba, la dirigente prefirió no emitir declaraciones, por el momento. Sin final feliz A sus casi cien años de vida,Felicia Mesa Zamá, «Fela», hace el viaje diario desde su casa hasta uno de los hogares de ancianos de Sagüa la Grande. Cuando llega, los más viejos apenas recuerdan la época en que la «Pantera sagüera» se convirtió en una sensación sobre el cuadrilátero. Pero ella rememora con claridad cada una de sus 15 peleas oficiales, celebradas hace más de 50 años. Fela venció a EladiaThondike, la «Diosa de Ébano»; a Gilda Melis y a Silvia Hernández, otras antiguas boxeadoras cubanas, probablemente fallecidas. Pero cuando triunfó la Revolución dejó de boxear. Y sin esperanza de volver al ring regresó al campo, sustento de toda su vida. Muchas décadas después, el 15 de febrero de 1976, nació con fatal adelanto para cumplir su vocación Namibia Flores. «Siempre he querido realizar mi sueño aquí en Cuba y poder boxear en los Juegos Olímpicos o en una competencia internacional, pero parece que no tendré la oportunidad», aseguró la extaekwondoca en una entrevista concedida al periodista cubano Miguel Hernández. Aunque hasta hoy resulta imposible que Namibia practique de manera oficial el boxeo, ella gestionó su propia preparación en espacios particulares de Centro Habana. No obstante, el rezago de la FCB la puso contra la pared: «Han pasado los años, no ha ocurrido nada con el boxeo de mujeres, y yo llego ya a la edad límite permitida», aseguró en la entrevista mencionada. A estas alturas la decisión se hace esperar. Pero Namibia, sin otro remedio que a resistencia y el reajuste de planes, no renuncia a su sueño de toda la vida: «Si lo aprobaran en momentos en que por la edad no puedo competir, pues me conformaré en servir al menos de ejemplo a las muchachas que vienen detrás, y si no puedo acompañarlas como atleta, ojalá lo haga como entrenadora… ¡o hasta de cargaguantes!» Al ring, ahora A pesar de todos los inconvenientes para la práctica oficial del boxeo femenino en Cuba, durante esta investigación conocimos que cinco extaekwondocas, diciembre del 2015, se forman como boxeadoras en el Centro de Alto Rendimiento, en la capital cubana. Quizás la apertura de las tres divisiones femeninas para la Serie Mundial de 2017 —que puntean para el resultado final de un país— esté en la mira de ese entrenamiento. «Las muchachas están insertadas como boxeadoras, en la matrícula de esta disciplina en el Centro», aseguró Alayn Daniel Ramírez Hernández, metodólogo provincial de boxeo en Villa Clara «Las mujeres, como los hombres, tienen el derecho de seleccionar y vincularse a la práctica de un deporte, así sea tan violento como el boxeo, por ser de intercambio de golpes. Hay que saber que las medidas necesarias para la protección existen, tal como las hay para otros deportes. Espero que para el próximo año el boxeo femenino sea una realidad en Cuba, como en muchos otros países», sostiene el funcionario. Más allá de esa información exclusiva, no difundida —inexplicablemente— hasta hoy, el panorama general sigue en las mismas: mientras muchos adolescentes de las Escuelas de Iniciación Deportiva (Eide) entrenan como boxeadores, algunas chicas anhelan el día en que puedan cambiar las pesas o el tatami por los guantes. Jesús Pérez Cabrera, entrenador de boxeo de la Eide Héctor Ruiz, de Villa Clara, sabe que aceptar la práctica boxística femenina resultará una decisión justa y relegada. «Cuando yo hacía captaciones a las escuelas primarias muchas niñas levantaban la mano, ellas querían ser boxeadoras. Pero cuando aquello, ni se soñaba que fuera posible», cuenta el profesor. «Hace años había una propuesta para aprobar el boxeo femenino en Cuba, pero la Comisión Nacional informó que era una práctica demasiado inhumana», aclara Jesús. «De todas maneras, las boxeadoras siempre contarían con unos siete protectores (cabeza, manos, empeine, senos y dientes, además de los dos guantes). Puede que sea violento, pero hay mujeres que quieren boxear», espetó el entrenador. «Ahora la Confederación Mundial de Boxeo aprobó la participación de dos equipos de mujeres en la Séptima Serie Mundial de Boxeo, a celebrarse en 2017. Por eso, la Comisión Nacional nos dijo que fuéramos enseñando a las jóvenes que tuvieran interés en ese deporte, aunque no se había aprobado nada aún». —Y las muchachas… ¿se han acercado? —Sí, varias que practican judo, lucha… me han dicho que quisieran cambiarse al boxeo, si eso fuera posible. En ese caso, Yacira Bernal Martínez, alumna de noveno grado de la categoría juvenil de judo, anhela llegar a ser un día una boxeadora exitosa. «Yo quisiera ser campeona olímpica o mundial», sueña Yacira. Otra joven judoca, Iraima Pascual Vera, sabe que gracias al judo ellas están preparadas para enfrentar cualquier tipo de deporte de combate. «Mi papá conoce mi sueño y me apoya. Un día también quisiera llegar a ser campeona mundial», coincide con su compañera. Por su parte, Amanda González, de levantamiento de pesas, supo desde hace mucho que el boxeo femenino sería su camino. «Desde pequeña amo este deporte, y ya me acerqué a los profesores para que sepan que quiero inscribirme si abren la matrícula». En otras circunstancias, posiblemente Yacira, Iraima y Amanda representarían a Cuba en una serie mundial o en un evento semejante. En lo que esperan, sentadas en una esquina del salón, los muchachos se acomodan los guantes y presumen de las técnicas aprendidas. El futuro de ellas, y de otras amantes del boxeo en la Isla, está en las manos demasiado rezagadas de la Federación Cubana de Boxeo, del Inder y hasta de la propia FMC. Que ninguna mujer cubana anhele sin remedio una vida pasada, como Fela, o un camino hasta hoy prohibido, como Namibia, depende en realidad de toda la nación. Ningún país puede darse el lujo de negar un deseo posible a sus hijas. Boxeo femenino, práctica oficial en: Alemania, Argentina, Aruba, Australia, Barbados, Bielorrusia, Bélgica, Bonaire, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Coreadel Sur, Curazao, Dinamarca, Ecuador, España, Estados Unidos, Guinea Francesa, Ghana, Guam, Guatemala, Guyana, Holanda, Honduras, Hungría, Inglaterra, Islas Vírgenes, Israel, Italia, Jamaica, Japón, Kenia, Mali, México, Mongolia, Nueva Zelanda, Nicaragua, Nigeria, Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Polonia, Portugal, Puerto Rico, República Checa, República Democrática del Congo, República Dominicana, Rusia, San Martín, San Marino, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tanzania, Tailandia, Trinidad y Tobago, Ucrania, Uruguay, Venezuela y Zambia. Notas: 1 Opinión sostenida por la Dra. mexicana en Ciencias Sociales Hortensia Moreno Esparza en su artículo «El boxeo como tecnología dela masculinidad» Colaboración especial de: Redacción Deportiva del periódico Vanguardia


Machismo v/s boxeo femenino. Las mujeres son favoritas

Autor: Mayli Estévez y Carlos Alejandro Rodríguez
Fotos: Yariel Valdés González
Fecha: 14 de Junio de 2016
Varias estudiantes de la Eide provincial de Villa Clara anhelan insertarse en el sistema oficial del boxeo cubano. Aunque hasta ahora ninguna de ellas puede matricular esa disciplina deportiva, accedieron a ponerse los guantes frente a nuestra cámara. Foto de Yariel Valdés González

En la actualidad parece que las mujeres alcanzaron todos sus derechos. Sin embargo, en Cuba  todavía persisten prejuicios machistas que limitan el desarrollo justo de las mujeres. Y quizás en el deporte, más que en otros ámbitos de la vida, el sexismo haya encontrado uno de sus últimos refugios. Por eso, Alma Mater intenta rebatir los argumentos con que se  niega la práctica oficial del boxeo femenino en la Isla.

¿Quién tiene la potestad para detener a las mujeres? ¿Quién, en cualquiera que sea su posición de poder, tiene el derecho para decidir sobre ellas? ¿Quién puede advertirles «hasta aquí», «ni un paso más»? Nadie debe, o nadie debería.

Sin embargo, en pleno siglo XXI hay quienes atan el desarrollo de las mujeres mientras recurren, atávicamente, a los mismos prejuicios biológicos y patriarcales del machismo universal. Que «son más débiles», que «son o deben ser más hermosas y sensibles», que «tienen que ser protegidas»… por los hombres.

En el caso específico del deporte, por ejemplo, hace muchos años que ellas anhelan insertarse en las competiciones de alto nivel que les estaban —o  están— vedadas por su condición de género. En el boxeo, práctica deportiva «masculina» por excelencia, ni siquiera pueden acceder de manera generalizada y oficial a los circuitos de entrenamiento, según su aptitud y vocación.

En los últimos años la prohibición del boxeo femenino —por ser un deporte «violento, no aconsejable para las mujeres»— ha provocado reacciones antidiscriminatorias en gran parte del mundo. Gracias a la irreverencia lógica de las pugilistas, esa disciplina deportiva fue incluida como categoría oficial en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y en las Olimpiadas de Londres 2012.

Y aunque el auge del boxeo femenino sigue un rumbo ascendente, y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 lo refrendarán, numerosos países se resisten a aceptar la disciplina, por prejuicios de género. En Cuba, hasta hoy, el pugilismo femenino no existe como una práctica deportiva oficial.

Machismo, al duro y sin guantes

A pesar de que las autoridades políticas y deportivas cubanas han alentado en las últimas cinco décadas la participación de la mujer en todas las disciplinas deportivas —judo, taekwondo, kárate, lucha y, más tardíamente, halterofilia—, funcionarios del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) arguyeron últimamente que el boxeo es una práctica «dañina» e «inapropiada» para las mujeres.

En 2009, el entonces entrenador principal de la escuadra cubana de boxeo, Pedro Roque, declaró a medios extranjeros que «las mujeres cubanas son para mostrar la belleza de su rostro, no para recibir golpes». Sin embargo, desde 2012 Roque reside en Estados Unidos y tomó a su cargo la dirección técnica de los equipos olímpicos norteamericanos de boxeo, incluido, por supuesto, el conjunto femenino.

Hasta las Olimpiadas de Londres 2012 el boxeo era el único deporte exclusivo para hombres. La inclusión de la disciplina deportiva en la lista de los juegos olímpicos suscitó, en ámbitos muy limitados de nuestro país, el debate sobre el acceso de las mujeres a esa práctica. Los analistas más pragmáticos dedujeron enseguida que Cuba, una de las potencias mundiales del boxeo amateur masculino, estaría perdiendo su posición en los medalleros por contar con menos categorías en competencia.

De todas maneras, poco antes de la cita estival de Londres, el otrora presidente de la Federación Cubana de Boxeo (FCB), José Barrientos, afirmó que nuestro país no prepararía un elenco boxístico femenino. «No tenemos intención, en estos momentos, de participar en ningún torneo internacional, porque consideramos esta modalidad no apropiada para las mujeres», aseguró el funcionario a la agencia Prensa Latina.

Poco después, cuando el taiwanés Ching-KuoWu, presidente de la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (Aiba), abogó en La Habana por que las mujeres pudieran acceder a la práctica oficial de esa disciplina deportiva, el panorama parecía ser otro. En ese entonces el dirigente de la FCB, Alberto Puig de la Barca, aseguró que en la Isla «no estábamos cerrados a la idea, pero que —¡todavía!— se estaba evaluando».

Y otra vez, sin falta, el directivo acotó que para los (hombres) cubanos sería «un poco difícil ver a una mujer con los guantes de boxeo puestos». En 2013, Puig de la Barca ya había declarado a medios extranjeros: «No ubicamos —a las mujeres— hoy día con guantes de boxeo. […] Quizás cambiemos de opinión, lo estamos chequeando desde el punto de vista médico, psicológico».

Precisamente dos años después, a mediados de 2015, el funcionario modificó su discurso para la cadena norteamericana ESPN: «Sabemos que hay boxeadoras con posibilidades de trascender. […] El día que se decida incorporar el boxeo femenino, tenemos atletas de otros deportes con una preparación física excelente».

Aunque es evidente que el discurso de la negación estricta evolucionó al contradictorio «Sí, pero no», hasta hoy los argumentos esgrimidos contra la práctica del boxeo femenino aluden a prejuicios esencialistas, biológicos y machistas. Ninguna investigación psicológica ha demostrado que las mujeres estén menos preparadas que los hombres para practicar el boxeo u otro deporte; ni la ética médica se ha propuesto negar el derecho de las pugilistas a su libre elección.

En realidad, hasta ahora, quienes rechazan el boxeo femenino solo defienden el viejo estereotipo que condena a la mujer de manera inevitable a la actitud pasiva y al cultivo de un carácter más sensible por naturaleza. A las ciencias médicas, usadas como arma para negar el derecho de las boxeadoras, solo compete en este caso advertir los riesgos y coadyuvar al perfeccionamiento de los mecanismos de protección corporal ya existentes.

Por otro lado, algunas voces en posición intermedia, también desaprueban que las mujeres puedan boxear algún día en Cuba porque resulta este un deporte demasiado «violento» para cualquier sexo. Al respecto, la Dra. Isabel Moya Richard, directora de la Editorial de la Mujer, asegura: «En lo personal no concibo el boxeo como un deporte para los hombres ni para las mujeres. […] Un conteo de protección, donde el atleta está mareado y el público abuchea por una parte y aplaude hasta el delirio por otra, no me parece propio del grado de civilización alcanzado por la humanidad».

Sin dudar del razonamiento de la reconocida especialista cubana en temas de género, parece obvio que si toleramos el boxeo masculino también deberíamos aceptar la inclusión de las cubanas en esa disciplina. Y no porque se trate de engrosar una lista de medallas, sino porque la práctica del deporte —de cualquier deporte— es una conquista esencial de la Revolución.

Incluso a sabiendas de cierto debate mundial en contra del pugilismo, por tratarse de una disciplina deportiva cuyo objetivo expreso «es la destrucción del cuerpo del enemigo»,1 la no campaña por la aprobación del boxeo femenino implicaría, a su vez, la campaña por la prohibición del boxeo masculino. Sin embargo, como esa opción parece insostenible en Cuba, nada resulta más justo que el hecho de que las mujeres puedan acceder en igualdad de condiciones con los hombres a dicha práctica.

En medio del panorama de prohibiciones y medias esperanzas, no se resiste a pasar por alto el punto de vista de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). En Villa Clara, por ejemplo, la secretaria provincial de la organización femenina, Briseida Quintero Jiménez, sabe que «el triunfo de la Revolución significó el derecho a la igualdad de todas las mujeres cubanas. Desde entonces ellas pueden lograr ser todo lo que se propongan, sin ninguna limitación».

No obstante, ante nuestra inquietud por el acceso de las mujeres a la práctica oficial del boxeo en Cuba, la dirigente prefirió no emitir declaraciones, por el momento.

Sin final feliz

A sus casi cien años de vida,Felicia Mesa Zamá, «Fela», hace el viaje diario desde su casa hasta uno de los hogares de ancianos de Sagüa la Grande. Cuando llega, los más viejos apenas recuerdan la época en que la «Pantera sagüera» se convirtió en una sensación sobre el cuadrilátero. Pero ella rememora con claridad cada una de sus 15 peleas oficiales, celebradas hace más de 50 años.

Fela venció a EladiaThondike, la «Diosa de Ébano»; a Gilda Melis y a Silvia Hernández, otras antiguas boxeadoras cubanas, probablemente fallecidas. Pero cuando triunfó la Revolución dejó de boxear. Y sin esperanza de volver al ring regresó al campo, sustento de toda su vida.

Muchas décadas después, el 15 de febrero de 1976, nació con fatal adelanto para cumplir su vocaciónNamibia Flores. «Siempre he querido realizar mi sueño aquí en Cuba y poder boxear en los Juegos Olímpicos o en una competencia internacional, pero parece que no tendré la oportunidad», aseguró la extaekwondoca en una entrevista concedida al periodista cubano Miguel Hernández.

Aunque hasta hoy resulta imposible que Namibia practique de manera oficial el boxeo, ella gestionó su propia preparación en espacios particulares de Centro Habana. No obstante, el rezago de la FCB la puso contra la pared: «Han pasado los años, no ha ocurrido nada con el boxeo de mujeres, y yo llego ya a la edad límite permitida», aseguró en la entrevista mencionada.

A estas alturas la decisión se hace esperar. Pero Namibia, sin otro remedio que a resistencia y el reajuste de planes, no renuncia a su sueño de toda la vida: «Si lo aprobaran en momentos en que por la edad no puedo competir, pues me conformaré en servir al menos de ejemplo a las muchachas que vienen detrás, y si no puedo acompañarlas como atleta, ojalá lo haga como entrenadora… ¡o hasta de cargaguantes!»

Al ring, ahora

A pesar de todos los inconvenientes para la práctica oficial del boxeo femenino en Cuba, durante esta investigación conocimos que cinco extaekwondocas, diciembre del 2015, se forman como boxeadoras en el Centro de Alto Rendimiento, en la capital cubana. Quizás la apertura de las tres divisiones femeninas para la Serie Mundial de 2017 —que puntean para el resultado final de un país— esté en la mira de ese entrenamiento. «Las muchachas están insertadas como boxeadoras, en la matrícula de esta disciplina en el Centro», aseguró Alayn Daniel Ramírez Hernández, metodólogo provincial de boxeo en Villa Clara

«Las mujeres, como los hombres, tienen el derecho de seleccionar y vincularse a la práctica de un deporte, así sea tan violento como el boxeo, por ser de intercambio de golpes. Hay que saber que las medidas necesarias para la protección existen, tal como las hay para otros deportes. Espero que para el próximo año el boxeo femenino sea una realidad en Cuba, como en muchos otros países», sostiene el funcionario.

Más allá de esa información exclusiva, no difundida

—inexplicablemente— hasta hoy, el panorama general sigue en las mismas: mientras muchos adolescentes de las Escuelas de Iniciación Deportiva (Eide) entrenan como boxeadores, algunas chicas anhelan el día en que puedan cambiar las pesas o el tatami por los guantes.

Jesús Pérez Cabrera, entrenador de boxeo de la Eide Héctor Ruiz, de Villa Clara, sabe que aceptar la práctica boxística femenina resultará una decisión justa y relegada. «Cuando yo hacía captaciones a las escuelas primarias muchas niñas levantaban la mano, ellas querían ser boxeadoras. Pero cuando aquello, ni se soñaba que fuera posible», cuenta el profesor.

«Hace años había una propuesta para aprobar el boxeo femenino en Cuba, pero la Comisión Nacional informó que era una práctica demasiado inhumana», aclara Jesús. «De todas maneras, las boxeadoras siempre contarían con unos siete protectores (cabeza, manos, empeine, senos y dientes, además de los dos guantes). Puede que sea violento, pero hay mujeres que quieren boxear», espetó el entrenador.

«Ahora la Confederación Mundial de Boxeo aprobó la participación de dos equipos de mujeres en la Séptima Serie Mundial de Boxeo, a celebrarse en 2017. Por eso, la Comisión Nacional nos dijo que fuéramos enseñando a las jóvenes que tuvieran interés en ese deporte, aunque no se había aprobado nada aún».

—Y las muchachas… ¿se han acercado?

—Sí, varias que practican judo, lucha… me han dicho que quisieran cambiarse al boxeo, si eso fuera posible.

En ese caso, Yacira Bernal Martínez, alumna de noveno grado de la categoría juvenil de judo, anhela llegar a ser un día una boxeadora exitosa. «Yo quisiera ser campeona olímpica o mundial», sueña Yacira.

Otra joven judoca, Iraima Pascual Vera, sabe que gracias al judo ellas están preparadas para enfrentar cualquier tipo de deporte de combate. «Mi papá conoce mi sueño y me apoya. Un día también quisiera llegar a ser campeona mundial», coincide con su compañera.

Por su parte, Amanda González, de levantamiento de pesas, supo desde hace mucho que el boxeo femenino sería su camino. «Desde pequeña amo este deporte, y ya me acerqué a los profesores para que sepan que quiero inscribirme si abren la matrícula».

En otras circunstancias, posiblemente Yacira, Iraima y Amanda representarían a Cuba en una serie mundial o en un evento semejante. En lo que esperan, sentadas en una esquina del salón, los muchachos se acomodan los guantes y presumen de las técnicas aprendidas. El futuro de ellas, y de otras amantes del boxeo en la Isla, está en las manos demasiado rezagadas de la Federación Cubana de Boxeo, del Inder y hasta de la propia FMC.

Que ninguna mujer cubana anhele sin remedio una vida pasada, como Fela, o un camino hasta hoy prohibido, como Namibia, depende en realidad de toda la nación. Ningún país puede darse el lujo de negar un deseo posible a sus hijas.

 

Boxeo femenino, práctica oficial en:

Alemania, Argentina, Aruba, Australia, Barbados, Bielorrusia, Bélgica, Bonaire, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Coreadel Sur, Curazao, Dinamarca, Ecuador, España, Estados Unidos, Guinea Francesa, Ghana, Guam, Guatemala, Guyana, Holanda, Honduras, Hungría, Inglaterra, Islas Vírgenes, Israel, Italia, Jamaica, Japón, Kenia, Mali, México, Mongolia, Nueva Zelanda, Nicaragua, Nigeria, Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Polonia, Portugal, Puerto Rico, República Checa, República Democrática del Congo, República Dominicana, Rusia, San Martín, San Marino, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tanzania, Tailandia, Trinidad y Tobago, Ucrania, Uruguay, Venezuela y Zambia.

 

Notas:

1 Opinión sostenida por la Dra. mexicana en Ciencias Sociales Hortensia Moreno Esparza en su artículo «El boxeo como tecnología dela masculinidad»

 

Colaboración especial de: Redacción Deportiva del periódico Vanguardia

“Copa” aterriza en #Holguín — Visión desde Cuba


Por Lourdes Pichs Rodríguez. Holguín se convirtió en el tercer destino regular de Copa Airlines en Cuba desde este 21 de junio, con el vuelo inaugural llegado al aeropuerto internacional Frank País, procedente de la terminal aérea de Tocumen, en Panamá. Tras tocar pista a las 12:50 del mediodía la aeronave de la aerolínea istmeña […]

a través de “Copa” aterriza en #Holguín — Visión desde Cuba


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