Aplausos, entrecejos fruncidos y cejas alzadas en son asombro acompañaron las nuevas y polémicas maneras de entender la infidelidad y la monogamia que, en boca de especialistas, ocuparon espacio durante el pasado 6to Congreso de Educación, Orientación y Terapia Sexual, acontecido en La Habana a finales de este enero.

¿La fidelidad es siempre sinónimo de exclusividad sexual?, ¿por qué la traición sexual duele más que una emocional?, ¿es la posesividad intrínseca al amor?, ¿la fidelidad es sinónimo de lealtad; es una virtud o una necesidad de seguridad?, ¿pudiera entenderse la infidelidad como un acto de coraje o empoderamiento?, ¿mentir para proteger?

Estas y otras interrogantes alimentaron un riquísimo debate, donde, sin que existiera consenso en todos los enfoques, tomaron parte la conocida terapeuta de pareja y sexóloga belga radicada en Estados Unidos, Esther Perel; Beatriz Torres, presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el estudio de la Sexualidad (Socumes); el español Jordy Santamaría Dávila, con una consultoría LGBT y dedicado a la interacción con comunidades homosexuales; y el cubano máster en psiquiatría sexual, Alain Darcout Rodríguez, quien acumula en Cienfuegos, donde radica, una particular experiencia de trabajo con parejas homosexuales.

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