La pupila insomne

Iroel Sánchez

El  pasado viernes fue día de alegría generalizada en Cuba. La noticia de la llegada a La Habana del héroe cubano René González -sometido a libertad supervisada en EE.UU. luego de cumplir trece años de injusta prisión- para estar junto a su hermano gravemente enfermo de cáncer circuló como pólvora.

Comentarios en los centros de trabajo de quienes vieron la noticia en el sitio Cubadebate, llamadas por teléfono, gritos entre vecinos que conocieron de la buena nueva por el noticiario del Canal Habana, reflejaban la atmósfera con que los cubanos acogieron

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