Llega mayo y para muchos cubanos no es solo el mes de las flores, también es la época de otra germinación trascendental para el adelanto de la sociedad que soñamos construir: la más plena solidaridad humana mediante el reconocimiento y aceptación afectiva entre todas las personas más allá de de las diferencias de sexo, raza, credo o distingo físico.

Como es conocido, esta convocatoria es liderada por la lucha contra la discriminación homofóbica, resentimiento todavía muy entrañado en las prácticas sociales en nuestro país como parte de los férreos patrones culturales heredados.

Santa Clara puede enorgullecerse de estar entre los puntos referenciales de esa batalla en Cuba, ganancia que hay que agradecer en buena medida a la labor iniciada hace ya casi treinta años por El Mejunje, ejemplo de centro cultural inclusivo, con una programación cultural amplia y diversa.

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